CROMOS-CROMOS para nombrar Yolanda Corona

Yolanda Corona, posee una crónica de un árbol sensiblemente familiar, claroscuros -matices de un puntillismo de degradaciones oníricas- que luz y sombras ha depositado en su mirada de moradora de regiones anegadas, por las pastosas aguas amarillas de ríos indoblegables y los infinitos verdores de árboles que flaquearon sus años de infancia.

En esas raíces funde sus expresiones: en los seres alucinantes, las tinajas, -volantines, las hojas- espadas, los trompos carruseles, las atmósferas acuosas y primigenias que progresivamente van poblando sus lienzos con suaves colores difuminados hasta recogerse en una acción de gracia, las posesiciones de su memoria. Sensibles eufemismos recorren en una batalla para no desaparecer del lienzo, las secretas alianzas que esta creadora pacta con sus fantasmas mas incómodos, obsesiones que le proponen la temperancia, la maceración progresiva y lenta a través de las técnicas y modo que han legado otros posesos de la gracia y la magia.

“No hay prisa, lentamente cruzaremos el rio, anudaremos nuestros sueños, elevaremos las petacas, inauguraremos el carrusel, desbrozaremos el platanal y daremos giros al trompo que nos llevará hasta e comienzo”, escucho de los seres (con todos sus aperos y mapires) que dialogan en susurros en la casa de Yolanda Corona, allí en altos de la Vanega, después que regresa de las regiones del sur, llevada por esos duendes que se escapan silenciosos de su fabulario, repitiendo sigilosos, “lentamente llegaremos al rio”.

En este comienzo, sin tiempo previsible ni espacio definido, quizás vegetal, quizás colores de nácar de alguna serpiente en ciernes o escamas de pez en vías de plumaje, están las fuente primigenias que bordean el imaginario de la artista. Quieran sus obsesiones guardarse umbral adentro para que sus confecciones sea Yolanda Corona, quien les lleve de la mano convertida en Demiurgo Cromos – Cromos para recuperar, no solo la memoria de Escalante, sino también las fabula de sus creadores .

Alexis Fernández.

MCBO 1998

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